miércoles, 17 de noviembre de 2010

Frente al espejo

Sentada frente al espejo, con la mirada perdida mas allá del reflejo, pensaba en el tiempo que había dedicado en construir su propio mundo en donde se sentía cómoda y segura.

Adecuó su hogar de tal forma de no necesitar de nadie y lo decoro con calidez para sentirse abrazada en el. Creó una empresa para tener trabajo e ingreso seguro.

Sabe que sus hijos son huéspedes transitorios de la vida y los hace libres, por lo mismo tiene la casa llena de plantas y animales para no sentir el vacío cuando llegue el momento de la partida.

Creyó que todo era estable a su alrededor, pero un día alguien le hizo notar que había una habitación con la puerta atascada y decidió abrirla dedicando todos los días unos momentos de su tiempo. Cuando por fin lo logró entro en pánico al ver las telarañas, el polvo acumulado por años, los muebles raidos y el escombro de los recuerdos. Lloro desconsolada sin saber que hacer con tanto desorden, perdió el apetito y el sueño.

En un parpadear encontró sus ojos verdes en el espejo y observo un pequeño brillo. Se dirigió a la habitación, abrió las ventanas y tras un suspiro comenzó a limpiar y a ordenar todo, tal vez le lleve menos tiempo de lo que cree.


 

jueves, 28 de octubre de 2010

Hubiera...

Hubiera sido más reconfortante, tomar café con mis amigas, meditar, cantar mantras: ek,ong, kar, sat, nam,siri, wahe, guru y hasta rezar el rosario.


El sonar del teléfono, cuatro de la mañana, atendí la llamada como si el espresso doble del día anterior siguiera surtiendo efecto; del otro lado la voz culpable: -me detuvo un agente de tránsito. Conduje hacia el rescate, a esa hora no soy comprensiva, ni buena, ni nada y aplico mala psicología. Sigo esperando la paquetería con el manual de la madre perfecta. Le marque a su padre sabiendo de antemano que no habría ninguna respuesta. Exprimí las tarjetas, la caja registradora y hasta mi último as, para liberar el vehículo, sin pena ni gloria.

La energía del enojo se apodero de mí y un solo pensamiento me mantuvo ocupada durante el día: finiquitar el asunto del ayuntamiento. Regiduría 6ª, 4ª,5ª, en ese orden, por último dirección de comercio. Salí de ahí a las tres de la tarde, una cita a las cuatro, otra a las cinco y la última alas seis.

La energía se recarga con el sueño y el alimento, el enojo se libera con el viento del norte, y mañana será otro día. Me esperan varias oficinas administrativas, como alguien recién me dijo: “es parte del show”.

Aún así hubiera preferido tomar café y hasta rezar el rosario con mis amigas.



domingo, 18 de julio de 2010

Expertos catadores

A menudo el grupo de señores se acerca al café alrededor de las nueve de la mañana y ordena cada quien un espresso doble, en ocasiones dos. Expertos catadores; sienten el aroma, observan color y cuerpo, lo juegan en el paladar percibiendo el efecto en cada papila gustativa antes de ingerir, valoran la acides en el retrogusto, disciernen en voz audible de tecnicismos: tipos de grano, mezclas, maridaje, del arte del barista; asociados y entusiasmados en el proyecto “un café” por abrir o por soñar. Buscan la amalgama que nunca encontrarán, la mano femenina que da calidez al lugar.

martes, 13 de julio de 2010

TROVA


miercoles y jueves de
TROVA
de 20:00 a 22:00 hrs.
en Eklipse Café. Pinzón 403 esq. Washington. Veracruz, Ver. C.P. 91919 Tel. 937 4143

martes, 8 de junio de 2010

Manos de pianista

La ligera brisa hace valsar el toldo del café, se apetece estar afuera. Me instalo en la única mesa disponible acompañada de un cortado doble y de un libro.
Tras el texto, la apasionada charla de amigos me hace voltear a la mesa vecina. Llama mi atención sus manos: con una toma la cuchara, revuelve suavemente el café recién endulzado, con la otra sostiene la taza; de huesos largos, delgadas, de apariencia delicada como de pianista, hablan por sí solas, gesticulan, bailan con la musicalidad de las palabras.
Nuestras miradas se cruzan, se sonrojan mis pensamientos, inútilmente intento seguir el hilo de la lectura, no sin antes comprobar de reojo que aun me observa.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Corazón de té

Ella se sumerge en el té verde, observa como el humo juega divertido dejando un agradable olor a campo, tan delicioso como la compañía, charla y sentido del humor. Se contrapone: el sabor astringente que deja en el paladar la infusión, al igual que el corazón percibe la verdad. Entonces endulza el cielo de su boca con un chocolate y azucara el corazón con la visita.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Mientras toma café

Mientras toma café, abre el periódico en cualquier página. Llama su atención el encabezado, lee sin prisa, siente un nudo en el estomago que le impide continuar con la infusión. Aparta el diario, sale lentamente por la puerta dejándola abierta, dirige su paso mecánico a la oficina. Al llegar se da cuenta: olvidó el portafolio, las llaves, los lentes y pagar la cuenta.

jueves, 29 de abril de 2010

La cajita de música

Tengo una cajita de música, es mi tesoro más preciado, la llevo siempre muy cerca de mí. Es de porcelana, pintada a mano con delicados trazos de flores, de diversos matices. Todos los días le dedico el tiempo necesario para que mantenga su brillo.

En su interior, tiene una hermosa bailarina, viste un corpiño ceñido con tutú y mallas, calza unas puntas amarradas a los tobillos con listón, todo en color rosa, usa el pelo recogido sobre la nuca, completa el atuendo con una delicada tiara dorada encima de su cabeza, cual princesa.

Ella sabe que es una cajita especial, se deja mimar. Cuando la abro, se escucha una exquisita melodía, la bailarina comienza a girar y girar sin parar. Me emociona el verla bailar.

sábado, 24 de abril de 2010

Desfile de carnaval

Como un carnaval multicolor, desfilan por el café. Algunos llegan en comparsa, otros en pareja y otros más prefieren desfilar solos. Existen todo tipo de disfraces y mascaras, unos más elaborados que otros.

Está el de empresario que llega con su affaire del momento, a cerrar un gran negocio.

También está el de atolondrada, este es un diseño sui géneris, habla a gritos porque ella misma, no se escucha y no se entiende.

Hay una comparsa de mujeres, estas llevan un disfraz de santas, rezan y hacen del lugar su templo por un momento.

Otra comparsa de mujeres más jóvenes usan disfraz de estudiantes perfeccionistas, invaden la sala de libros, computadoras y ordenan quitar la música.

La más simpática de las comparsas, es la que lleva el disfraz de ama de casa, portan todas, un antifaz con una hermosa sonrisa dibujada, de oreja a oreja.

Suele llegar una mujer, es rara la que prefiere desfilar sola, esta usa un elaborado disfraz de psicóloga, que a falta de pacientes se sienta a analizar a quien se deje.

Los hombres, acostumbran llevar disfraces muy llamativos, está el de escritor buscando inspiración, el de lector empedernido que quiere hacer del espacio una biblioteca, no podía faltar el de galán que liga todo lo que semeje una falda. Y como no, la comparsa de los que van disfrazados de motociclistas. Llevan: cascos, chamarras negras, guantes y hasta un banderín que recita “yo soy, mi moto”.

Se acerca regularmente una pareja, portan un disfraz perfectamente combinado uno con el otro. Es un disfraz cautivador, siempre ocupan el mismo sitio y siempre consumen lo mismo, ¿será este nuevo romance, igual al anterior?

Y así todos los días hay un singular desfile, con distintos disfraces y mascaras que llenan el café de alegría, luz y color.

lunes, 12 de abril de 2010

Su amante

Escucha que la llama, sale al balcón a su encuentro, lo observa, inhala su aroma a sal y deja la seduzca con sus húmedos besos, como las flores dejan besar, sus pétalos por el sereno.


Acaricia suavemente su rostro, como el andar de las nubes por el cielo; la despeina, sin miramiento, como el aire desgreña las palmeras; toca sus senos, se deleita en ellos, como los árboles rozan sus ramas con el viento; palpa milímetro a milímetro todo su cuerpo, como la neblina se filtra sobre el suelo; se abraza a sus caderas, como el mar rodea la escollera; se cuela entre sus piernas, con un sutil movimiento, como el vaivén de las olas, mar adentro.

Se estremece con el estruendo, que azota la fuerza, de su amante el viento.

martes, 6 de abril de 2010

Instrucciones para elegir

Desde el momento de la concepción elegimos vivir, de ahí, toda nuestra vida es una elección, ¿de qué sabor quiere el helado? de vainilla o chocolate, ¿qué color prefiere? rojo o azul, y así, vamos eligiendo a lo largo de nuestras vidas. Elegimos del menú de un restaurante, la música que escuchamos, la ropa que usamos, los amigos que frecuentamos, los libros que leemos, la carrera que estudiamos, elegimos a la pareja, la mascota, hasta nuestros gobernantes son elegidos por nosotros, en fin, todo o casi todo.


Nacemos con la capacidad de elegir, pero es mitigada casi siempre por nuestros padres; que creen, somos muy pequeños para saber qué es lo mejor para nosotros, hasta que un día nos enfrentamos a la realidad, de que todo lo que vivimos es el resultado de nuestras elecciones.

Pero nadie nos enseña a elegir, aprendemos a través del ensayo y el error.

Cuando de elegir se trata, hay que tener dos o más opciones de algo o alguien para un fin determinado. A veces ese algo, alguien o situación nos elije a nosotros, en cualquiera de los casos tenemos opción de elegir.

Primero observe las opciones, razone los pros y los contras de cada una de ellas, figure las consecuencias que resultarían de la elección de tal o cual, en la antítesis experimente entre una y otra. Por último considere cual es el resultado que le gustaría y en ese momento elija lo que crea más conveniente.

Todo este procedimiento hay que hacerlo a veces en una fracción de segundo, como por ejemplo: cuando se va conduciendo un vehículo y tiene que elegir un camino determinado.

Elegir es una responsabilidad que debe asumir usted solo, así, si se equivoca no tendrá manera de achacar a nadie él desacierto. Es válido errar. Pero los disparates tienen consecuencias que a veces afecta a terceros.

Siga los pasos anteriores para elegir lo que le haga feliz o puede no hacerlo. Es su elección.

lunes, 29 de marzo de 2010

Mermelada de guayaba

Despierta muy temprano, revisa por encima la lista de cosas que hacer, la elabora todas las noches antes de dormir, la escribe solo por si acaso, pero la memoria no le falla.

Ligera, se levanta de la cama, calza sus sandalias siempre de tacón, su andar se escucha por toda la estancia. Lava sus dientes y cepilla su pelo, se da un vistazo en el espejo, pero prefiere no ver las arrugas, reconoce su edad, solo cuando hace la cuenta.

Se dirige a la cocina y mientras prepara su desayuno, va organizando las cosas de la comida. Todos los días desayuna lo mismo: papaya y plátano con miel de abeja, zumo de naranja, media bomba tostada con nata y un arcoíris de píldoras.

Se para de la mesa, da una recogida ligera, se baña y arregla, es esbelta, elegante y vanidosa. Es hora de comenzar a poner palomitas a la lista, lo primero que hace es llamar por teléfono a su hija y con eso, se deshace de la mitad de la lista. Satisfecha, toma el bolso, las llaves y sale caminando por la calle.

Va a la mercería a comprar estambre para tejer el tiempo, después visita al zapatero que le extendió la vida a sus zapatos viejos, recuerda pasar con el joyero que desde hace días le dejo los aretes que va a lucir en el próximo concierto. A su paso se encuentra un árbol de guayaba, lo sacude un poco, recoge los frutos y los guarda en el bolso. Al pasar por la panadería, el aroma del pan recién horneado, le recuerda reponer las bombas. Saliendo de ahí se topa con otro árbol de guayaba, no se resiste y recoge más frutos. Sopesa el bolso, pues aun tiene que pasar al mercado. Ya en el mercado, comprueba los pesos que se ahorró con su cosecha y sonríe para ella. De regreso, un tercer árbol de guayaba; en su sombra, los pichos se dan un festín de guayabas. Brevemente los disfruta y apura su paso.

Llegando a casa pesa y lava las guayabas, las muele en la licuadora con un poco de agua, cuela y vierte la pulpa en una cacerola, le agrega de azúcar un veinte por ciento menos de lo que pesa la pasta, prende la lumbre de la estufa y en un par de horas hierve el aroma de la mermelada. Huele al recuerdo de mi madre, la mermelada de guayaba.

sábado, 27 de marzo de 2010

En un sueño

El, alargo su mano,

para acariciar su pelo.

Ella, se le colgó del cuello,

se miraron a los ojos

y sellaron su amor con un beso.

Despertó llorando,

se aferro a su sueño,

abrazó su almohada,

continuó durmiendo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

La pintura

Tensa sobre el bastidor el lienzo, engrapándolo cuidadosamente, alisa la superficie y se dispone a hacer el boceto.

Con un carboncillo, contornea un rostro sobre el lienzo. Toma el pincel, lo empapa de oleo, y deja que este se deslice de memoria.
Pinta una mirada distraída, embelesada en sus historias y la ilumina con el brillo que emana cuando baila, al son de la música. Traza una nariz recta como sus convicciones, perfila la boca con la fuerza de sus palabras. Suavemente, marca las arrugas de la piel, que señalan el camino andado y corona el cabello con destellos plata, que distinguen, el pasar del tiempo.

Coloca la pintura a cierta distancia, la contempla por un instante, se impregna del aroma del aceite, de la sutileza de los colores y la naturalidad de los trazos. Admira y siente la obra como parte de sus huesos.

Toma una brocha saturada de pintura y la descarga con denuedo, sobre el lienzo, tratando de arrancársela por dentro.

lunes, 15 de marzo de 2010

Quisiera…

Entrar en una pequeña biblioteca, atiborrada de libros, pasear por sus estrechos pasillos y encontrar ese ejemplar único buscado desde hace tiempo.

Examinar, sentir y oler desde la portada hasta la contraportada. Hacerlo mío; que sea compañía en el café, y distraiga en la antesala del dentista, que acorte el tiempo cuando espero y me arrulle antes de dormir.

Encontrar en sus páginas lo que anhelo, que su contenido de paz a mi alma, que hable de libertad, que diga: el miedo es una ilusión, el tiempo no existe, el amor esta en ti, la vida es tu elección.

Leerlo de principio a fin, como un cuento de hadas, con final feliz.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Tatuaje

Detrás de las gafas, el artista abre un poco más sus ojos almendrados como si quisiera que ella lo mirara; pero la piel no tiene ojos, solo siente.

Con delicadeza el artista la prepara, como el pintor prepara un lienzo; le habla dulcemente explica el procedimiento y la distrae con sus palabras; de repente, el primer pinchazo hace que la piel se contraiga. El artista le dice: –tranquila, relájate es solo anestesia. La piel comienza a sentirse adormecida y el artista se dispone a plasmar su arte, con un puntero cargado de tinta, que trabaja de manera similar a una maquina de coser sobre la piel; ella no siente dolor, solo la molestia de las punciones ejercidas contra ella.

Un par de horas más tarde el artista da por terminada su obra, le receta una pomada para el dolor y la inflamación y con unas palmaditas de cariño, le susurra: -vas a estar bien.

La piel agotada por el ajetreo, se queda dormida. La anestesia cede y el dolor aparece.

Los días pasan, la piel se recupera del dolor, las heridas cicatrizan y los moretones desaparecen. Se siente mejor.

Al poco tiempo recibe una nota del artista en donde la invita a participar en una exposición de pieles. La piel acepta y asiste.

En el lugar se encuentran muchas pieles decoradas, las hay con animales, calaveras, símbolos celtas, dragones, felinos, hadas, duendes, flores e infinidad de decoraciones, pero ninguna tiene un diseño tan extraordinario como el de ella, ella lleva tatuada la ilusión.

sábado, 27 de febrero de 2010

La mujer detrás de la barra de café

Utiliza tan pocos condimentos como maquillaje, pues prefiere resaltar la esencia.

El té es su filosofía: claro, refleja luz, de sabor suave, algo floral, dulce y con poca astringencia.

Es experta en preparar café para aromatizar el corazón de una amiga.

Cocina desde el más sencillo, hasta el más elaborado platillo con el mismo amor con que cuida de su familia.

Es capaz de preparar un pastel lleno de fantasías y sueños que le recuerdan la niña que lleva por dentro.

Los vinos y los hombres son su debilidad, conoce poco de ellos pero aprecia su color, aroma y sabor.

Guarda sus viejos amores, como recetarios de cocina olvidados en el librero, que de vez en vez hojea para recordar los ingredientes.

domingo, 7 de febrero de 2010

La cuatro

Después de nuestras actividades de la mañana, hacer ejercicio, organizar la casa, dejar preparada la comida, los respectivos pagos o compras; nos encontrábamos en el café con regularidad, en punto de las 12:00 pm, solíamos sentarnos en la mesa cuatro.

Mi prima y yo compartíamos ese tiempo, disfrutando un americano con un chorrito de leche, antes de recoger a los hijos en la escuela. Aquellas largas charlas en donde arreglábamos y descomponíamos el mundo en tan solo hora y media, alguna vez concluimos que era más económico y con mejores resultados que una terapia en el consultorio de algún psicólogo.

A veces nos dábamos recesos o cambiábamos de café por convenir a la ruta de ese día, cuando eso sucedía, los empleados nos echaban de menos, éramos parte de la decoración del lugar.

Así pasamos muchos años de nuestras vidas, hasta que, en una de esas tardes, resolvimos uno de nuestros tantos proyectos. El cual nos coloco en diferentes puntos geográficos.

Extraño esas tardes de café, pero de vez en cuando nos encontramos y nos ponemos al corriente. Igual que siempre.

Señorita, la cuenta de la cuatro, por favor.

jueves, 4 de febrero de 2010

Las amigas

Son casi las seis de la tarde, cuando entra por la puerta.

Joven, delgada, cabello castaño perfectamente recogido en un chongo, lleva una blusa blanca con discretas rayas que combinan con su pantalón beige. Observa por un instante el lugar, se sienta en el rincón preferido por los solitarios.

El barista la saluda y le ofrece el menú, ella le corresponde el saludo con una obligada sonrisa, le da un vistazo rápido y ordena: café frappe con chocolate y un panque.

Apura el frappe, el panque lo observa sin ganas, hace una llamada, paga su cuenta y espera impaciente mientras sus ojos se llenan de silenciosas lágrimas.

Minutos más tarde entra por la misma puerta otra joven, se dirige a ella. Se abrazan por un instante, el rostro se le ilumina y sonríe, salen juntas del café.