Utiliza tan pocos condimentos como maquillaje, pues prefiere resaltar la esencia.
El té es su filosofía: claro, refleja luz, de sabor suave, algo floral, dulce y con poca astringencia.
Es experta en preparar café para aromatizar el corazón de una amiga.
Cocina desde el más sencillo, hasta el más elaborado platillo con el mismo amor con que cuida de su familia.
Es capaz de preparar un pastel lleno de fantasías y sueños que le recuerdan la niña que lleva por dentro.
Los vinos y los hombres son su debilidad, conoce poco de ellos pero aprecia su color, aroma y sabor.
Guarda sus viejos amores, como recetarios de cocina olvidados en el librero, que de vez en vez hojea para recordar los ingredientes.
4 comentarios:
Detrás de la barra de café ... hay una mujer. Hay tan pocas hoy en día que hay que valorarlas. Y si además escriben así.
Tengo un buen maestro y soy una buena alumna.
Las mujeres somos, casi parte del café, y es a la vez la forma más sútil de recorrer el mundo en una tarde entre charla e imaginación. Es el pasaporte ideal para viajar cada vez que se apetece y se necesita con las muejres y hombres importantes en nuestras vidas. Gracias Desiré por hacer sentir que viaja frecuentemente cuando quiero. Saludos sinceros. Elisa Sedas L.
La vida en si, es un hermoso viaje, gracias Elisa por leer este espacio y por tu comentario.
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