A menudo el grupo de señores se acerca al café alrededor de las nueve de la mañana y ordena cada quien un espresso doble, en ocasiones dos. Expertos catadores; sienten el aroma, observan color y cuerpo, lo juegan en el paladar percibiendo el efecto en cada papila gustativa antes de ingerir, valoran la acides en el retrogusto, disciernen en voz audible de tecnicismos: tipos de grano, mezclas, maridaje, del arte del barista; asociados y entusiasmados en el proyecto “un café” por abrir o por soñar. Buscan la amalgama que nunca encontrarán, la mano femenina que da calidez al lugar.
1 comentario:
Expertas catadoras de las más finas delicias.
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