jueves, 28 de octubre de 2010

Hubiera...

Hubiera sido más reconfortante, tomar café con mis amigas, meditar, cantar mantras: ek,ong, kar, sat, nam,siri, wahe, guru y hasta rezar el rosario.


El sonar del teléfono, cuatro de la mañana, atendí la llamada como si el espresso doble del día anterior siguiera surtiendo efecto; del otro lado la voz culpable: -me detuvo un agente de tránsito. Conduje hacia el rescate, a esa hora no soy comprensiva, ni buena, ni nada y aplico mala psicología. Sigo esperando la paquetería con el manual de la madre perfecta. Le marque a su padre sabiendo de antemano que no habría ninguna respuesta. Exprimí las tarjetas, la caja registradora y hasta mi último as, para liberar el vehículo, sin pena ni gloria.

La energía del enojo se apodero de mí y un solo pensamiento me mantuvo ocupada durante el día: finiquitar el asunto del ayuntamiento. Regiduría 6ª, 4ª,5ª, en ese orden, por último dirección de comercio. Salí de ahí a las tres de la tarde, una cita a las cuatro, otra a las cinco y la última alas seis.

La energía se recarga con el sueño y el alimento, el enojo se libera con el viento del norte, y mañana será otro día. Me esperan varias oficinas administrativas, como alguien recién me dijo: “es parte del show”.

Aún así hubiera preferido tomar café y hasta rezar el rosario con mis amigas.